SENILIDAD
Cuando sus vocesillas interrumpen insolentes
pido silencio
cuando sus piernas corretean sin cuidado
pido atencion
cuando se van,siento el silencio lenitivo
la calma que mis años requieren
la parsimonia de las horas en sosiego
el tiempo de la silente soledad
hasta que el hastío los reclama
el tedio lapso los evoca
los afásicos mobiliarios los invoca
el letargado soliloquio los solicita
tu,y tu circunspecto monólogo
yo y mis libros,mi mecedora,mi colchón,
mis pildoras a horario,mi propio eco
tu,y tu orden de placard,las fraces reiteradas
y ambos,los reproches,el lugar conocido de la casa
como estatuas mobiles,en repetitivos movimientos
entonces el dialogo fluctua de lo apatico del día
a la charla sobre ellos-siempre empiezas tu y yo te dejo-
tacitamente la charla sobre ellos
y mi cuerpo que busca la ventana
y mis oidos prestos a la puerta
hasta que el chirriar del pasador del porton anuncia
correteo,pisadas en desorden
vocecitas chillonas,risas,algarabía,desenfado,
y el salto de arlequin al cuello
y las manos que abrazan
y nuestra senilidad que al fin encuentra causa
se ha alborotado el avispero,
risas y cantos de golas infantiles
hasta que el viejo gruñon los vea partir-suspire-
y vuelva al repetitivo juego de extrañarlos.

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