Marchaba incredulo ,por un arido desierto,
sin credo ni oración,sin rituales ni rezos,
fria mi alma,apostata de fe,en desconcierto
sintiendo de la vida su impiadoso peso
Caminante sin horizonte y rumbo
sin brujula ni rosa de los vientos
buscando en vano en abrumado desaliento
una tabla a mi ,naufrago del mundo
pero de tanto andar a tientas en ablepsia
buscando fuera de mi la luz de mi existencia
un día por una rendija de una puerta, entro...
un resplandor que ilumino mi intrepida conciencia
entonces comprendi en mi insensata demencia
que estaba dentro de mi lo que buscaba a tientas.
JUAN CASABONA-
No hay comentarios:
Publicar un comentario